jueves, 13 de mayo de 2010

MINICUENTO

Feliz salió rumbo al gimnasio, ignorando que una de sus sandalias la haría tropezar; mientras su cuerpo yacía sobre la banqueta, no pudo evitar sonrojarse al escuchar una voz diciéndole ¡Cuidado!

FIN.

1 comentario:

Damián Mictlantecuhtli dijo...

asi pasa... todo es un mini cuento. saludos.