viernes, 12 de febrero de 2010

Chumacero en San Valentín

I like corny. I'm looking for corny in my life.

Frase de película que disfruto mucho y que para efectos de mi propósito expresa lo justo...lo necesario...lo indispensable.

No celebro el San Valentín, pero sí aquello que te produce esa sensación de implosión, inexplicable para los sentidos, pero no para el espíritu.

En este poema de Alí Chumacero el tiempo no es un continuo absoluto, pero el amor sí...si se siente de verdad.

Espero que les guste y sea cual sea la clase de amor que invade su presente, se preserve inmutable.

Segura estoy que incluso los más reacios han gozado alguna vez lo cursi en su vida....

A todos les dejo éstas, las palabras de un grande.

Afanosa deseo que al leerlo, piensen en todos los seres que en ustedes han echado raíz...

SALUDOS
YU


Poema de amorosa raíz


Antes que el viento fuera mar volcado,

que la noche se unciera su vestido de luto

y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo

la albura de sus cuerpos.

Antes que luz, que sombra y que montaña

miraran levantarse las almas de sus cúspides;

primero que algo fuera flotando bajo el aire;

tiempo antes que el principio.

Cuando aún no nacía la esperanza

ni vagaban los ángeles en su firme blancura;

cuando el agua no estaba ni en la ciencia de Dios;

antes, antes, muy antes.

Cuando aún no había flores en las sendas

porque las sendas no eran ni las flores estaban;

cuando azul no era el cielo ni rojas las hormigas,

ya éramos tú y yo.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Knocked up

Me animé a comprar Knocked up, película de Judd Apatow, guionista y director de The 40 year old virgen. Supuse que al haberme enganchado con el encantador Andie, bien podría reírme con una bruta que se embaraza de un loser, pero no, la movie es un asco.

Empezando por su título en español Ligeramente embarazada, el cual me parece una aberración; no dudo que haya sido un hombre el que le puso así. Sólo una embarazada, que ha padecido pies hinchados, vómitos, dolor de espalda, caída de pelo, estrías, insomnio y un dolor infernal con el desgarramiento de media vagina al momento de arrojar al chamaco, sabría que cuando se está embarazada, no se está “ligeramente”,- ni levemente, tenuemente, sutilmente o livianamente, bueno ningún sinónimo aplica caray- se está y ya, y por lo que me han contado, físicamente se siente de la shit- no me malinterpreten, yo soy de la idea de que una vez que oyes chillar a tu chilpayate por vez primera y le ves sus piecitos regordetes, olvidas todo el horror, pero de que se sufre se sufre.

Allison Scout, una reportera de E Entertainment, mujer exitosa e independiente- ni tanto porque a pesar de ser bonita, inteligente y sexy, no tiene galán, vive en la casa de huéspedes de la mansión de su hermana, no tiene amigos y es nana de sus sobrinas- es ascendida, por lo que decide salir a celebrar con Debbie, su hermana, a un antrillo de la ciudad.

Ahí conoce a Ben, un wey mega loser que tiene el acierto de conseguirle un par de cervezas con el cantinero mamón que atiende al que se le antoja. Gracias a ese tierno detalle- el pendejismo femenino es cuestión de sentimiento no de inteligencia- Allison y Ben se la pasan bebiendo, bailando y tomando videos con un celular.

Hasta ese punto no cabría crítica alguna de mi parte porque todos- Sí, me incluyo- alguna vez hemos conocido a una persona, con la cual no queremos más que compartir unos drinks, bailar y reír con alguna babosada atinada que tenga al momento.

Ya si de plano se está muy ebrio, urgido o deprimido, cometes la idiotez de aventarte a tener sexo y quien quita, de menos el individuo sea bueno en eso. Pero nunca de los nuncas se está demasiado pedo para verificar que haya un condón de por medio y con mucha más razón, si no conoces los antecedentes cogelones de éste. Sabrá Dios qué tipo de tepocatas, alimañas, víboras prietas y sanguijuelas pueda pegarte.

En un confuso momento de calentura Allison no revisa que Ben se haya puesto el condón, quien a su vez desiste de hacerlo cuando ella le grita “Hazlo de una vez”- Refiriéndose al condón, no al ya métemelo!

A la mañana siguiente ella retoma su controlada vida, no sin antes despedirse de Ben (con cara disimulada de fuchi), de quien asume, no tendrá que volver a saber nada.

Ben vuelve a su casa, un lugar semi abandonado que habita con 4 amigos: el gordo judío, el flaco canadiense, el convertido al Islam que ha decidido no rasurarse o cortarse el cabello en un año y el que duerme desnudo- una bola de monos sin que hacer, planes de vida o metas claras. Su única idea es crear un website donde la gente consulte películas que expongan senos o vaginas de actrices conocidas. Como cualquier típico hombre farol, que se siente super semental, Ben llega a presumirles que se cogió a la chava.

Cuando Allison se entera de que está embarazada le pide a Ben que la acompañe para corroborarlo con un médico.

Para no hacerles el cuento largo ella decide tener al bebé y él de una forma u otra quiere apoyarla. Lo inverosímil es que Allison quiera tener una relación amorosa con él, sobretodo cuando ve que él está desempleado por gusto, tiene 19 dólares en el banco y sólo se la vive fumando marihuana o jugando.

Será que ya estamos tan acostumbrados a escuchar que diariamente cientos de mujeres se fajan las bragas y asumen la bronca de un embarazo no deseado, mientras que el otro cincuentaporciento responsable se da la media vuelta valiéndole madre, que no acepté muy bien esta premisa.

Uno no esperaría que una mujer con otra visión del mundo, aspirara a embelesarse de un tipo así pensando que es por el bien del bebé. En otro caso, te esperarías un aborto, o una adopción como en Juno, pero no tener un novio loser sólo porque se está embarazada.

Una vez que lo intentan comienzan la diferencia de perspectivas; ella busca cunas, doctores y libros de paternidad, él…básicamente sigue marihuaneándose.

Si me atrevo a decir que es un asco de película es porque a pesar de que está planteada como una comedia, de las cuales sabemos de sobra, tendrán un final feliz,- Omito revelar qué sucede con Allison, Ben y su bebé, es de suponerse- son ligeras, graciosas y sutiles narrativamente hablando, ésta es lenta, los chistes no divierten y de pronto parece que los personajes ya no saben qué decir. En verdad clamas porque llegue el fin, mucho más si no se está acostumbrado al humor norteamericano.

Lo único que verdaderamente me dio risa es el hecho de pensar que aún hoy en día, a pesar de la programación televisiva tan explícita que tenemos hasta con Patito, el internet y canciones reggetoneras como Gasolina, todavía haya este tipo de metidas de pata no sólo en pubertas quinceañeras sino en mujeres de veinte y treinta y tantos, de cualquier extracto educativo y social. En un mundo ideal y hollywoodense, sólo quedas embarazada de un loser; en el real, eso es lo que menos debería espantarnos, sabiendo que anda tanto chancro, papiloma o VIH, suelto por ahí.

SALUDOS

YU

jueves, 21 de enero de 2010

Caricaturas de ayer y hoy

Sin duda los que nacimos en los 80´s tenemos un gran bagaje de caricaturas que nos dieron gratos momentos en nuestra infancia. Yo recuerdo con mucha nostalgia a muchas y quisiera que las televisaran de nuevo. Sé que los niños de hoy tal vez no apreciarán a un Mazinger Z o a unos Halcones Galácticos como yo lo haría incluso hoy a mis 27, porque es claro que yo no gusto en lo absoluto de I Carly! o del Chavo animado. Brecha generacional.

Lo que más me gustaba de las caricaturas-gula aparte-era la comida. Claro soy fan de la trama, los gráficos, la música… Pero la comida era suculentamente entretenida. El día que convencí a mi mamá de comprarme una hogaza como la que Heidi le dio a la abuela de Pedro me decepcioné. No se parecían.

Hoy en mí último día de dieta estricta esta remembranza me sació el apetito al menos mental:


1. La sopa con albondiguitas que la Tía Polly le servía a Tom Sawyer.

2. El pan con queso derretido, carne seca y leche de cabra que el abuelo de Heidi preparaba todos los días.

3. La hamburguesa de brontosaurio de los Picapiedra.

4. El queso gruyere por el que Jerry se arriesgaba continuamente.

5. El pan de raíz que la familia Robinson enterraba en la playa.

6. La zanahoria de Bugs Bunny que siempre mordía en antelación al “Qué hay de nuevo viejo”.

7. El gohan que comían los Supercampeones y básicamente en todas las caricaturas japonesas.

8. El esqueletito de pescado que sacaba Don Gato del bote de basura.

9. A las pitufifresas sólo les faltaba una cucharadita de cremita y una galleta María para ser perfectas.

10. La leche que bebía Laura, la niña de la pradera. (Y miren que no me gusta nadita la leche.)


Si ustedes recuerdan más, no duden en saciar el apetito de esta glotona caricaturesca.


SALUDOS YU

miércoles, 13 de enero de 2010

ZOMBIELAND

Nunca he sido fan de las películas de terror. Tardé años en lograr ver una escena completa de “It” sin sentir que el maldito payaso me iba a jalar mis patitas debajo de la cama. La verdad es que me estresan, las padezco cuando llego a ver una en el cine. Mi cuerpo permanece rígido esperando a ver en qué momento se escucha el primer alarido de horror; los vellos de mis brazos se erizan cuando hay una persecución entre psicópata y víctima, una posesión demoníaca y peor aún si se trata de apariciones fantasmagóricas. Cuando presiento que algo está próximo a espantarme, cubro mis ojos con las manos y espero a que la tétrica música termine.

La semana pasada me animé a ver una película de terror que la cartelera nos ofrece iniciado este 2010 sólo por dos motivos:

1.- Zombieland era la única película disponible en mi horario de comida.

2.-Las críticas que leí decían que no era propiamente una película de terror sino de humor negro ja.

La recomiendo porque me reí mucho, no porque sea buena.

La movie se reduce a lo siguiente:

Un mentado Columbus, wey bien loser, universitario, nerd y misántropo inadaptado (tipo The Big Bang Theory pero en tierra de zombies), va de pueblo en pueblo intentando escapar del ataque de los zombies aplicando una serie de reglas básicas de supervivencia que él ha inventado. Como tiene el síndrome del colon irritado, le da diarrea a la menor provocación y tiene que andar buscando baños decentes, aún cuando eso represente que un zombie le saque literalmente un pedo de miedo a media zurrada.

Columbus en algún momento se topa con Tallahassee, un tipo vale madres que va por la vida zombienta buscando un Twinkie Wonder de vainilla que comer. Ambos emprenden el viaje hacia el Este de los yunaites y en el camino, conocen a dos hermanas en un minimarket donde este par les baja las armas y el auto bien estúpidamente. El objetivo de las hermanas es ir Pacific Playland, un parque de diversiones que suponen, está libre de la peste de zombies.

Por si fuera poco tanta estulticia-tontería pues-las hermanas timan por segunda vez a los weyes estos, quienes ya habían conseguido una camioneta como las que rifó Elba Esther y armas de grueso calibre, tipo cartel de los Beltrán Leyva. Sólo que esta vez no los dejan varados, sino que emprenden juntos el viaje hacia Los Ángeles.

Una vez ahí, Tallahassee decide detenerse para descansar un poco, pero no en cualquier hotelucho de 5 estrellas de Hollywood, sino en la mansión de su ídolo Bill Murray. Estando ahí la hermana menor y Columbus se ponen a ver los Cazafantasmas para que ella sepa quién es el legendario actor-estos niños de hoy-, mientras que Tallahassee y Wichita juegan golf en el lobbie. Al escuchar la música, un inerte hombre se levanta con esfuerzo de una cama y camina hacia el lobbie; una vez ahí vemos a un Bill Murray hecho zombie; Wichita lo golpea con un palo de golf y éste reacciona con un cagadísimo “Ay, eso duele”. Tallahassee celebra que su ídolo no sea un zombie, hecho que éste confirma y cuya apariencia justifica diciendo que su maquillista le enseñó a caracterizarse para pasar desapercibido entre los verdaderos muertos vivientes.

Tallahassee y Murray deciden asustar a Columbus, hacerle creer que éste en verdad es un zombie. Por ello, Murray entra caminando y gimiendo cual zombie hollywodense a la sala; sin embargo, no contaba con que a pesar del grito de nena que se avienta, Columbus agarra el rifle y le mete sendo tiro en el pecho. El otro cae diciendo “Oh esto no me lo esperaba” y muere no sin antes decir “Nunca he sido bueno para las bromas”. El grupo le hace una ceremonia fúnebre, aventándolo envuelto en una sábana al patio de la casa.

Las hermanas por tercera vez huyen con el auto hacia el parque de diversiones y ellos deciden no buscarlas más. Sin embargo, el deseo de perder la virginidad de Columbus puede más y montado en una motocicleta, decide ir tras de ellas. Obviamente el wey no sabe conducirla y se estrella en el primer arbusto que se le pone en frente. Por lo que Tallahassee se conmueve y lo lleva en el auto que él ha tomado.

Al llegar al parque de diversiones, las emocionadas hermanas encienden todas las luces y juegos olvidándose de un hecho, los zombies podrán ser caníbales e irracionales, pero no son tan ineptos como ellas como para no correr hacia el parque en cuanto escuchan ruido y ven luces multicolores.

Mientras las hermanas están felices de la vida en una canoa, subiendo y bajando en el vaivén del juego, cientos de zombies llegan a lugar por lo que éstas huyen despavoridas hacia el auto. Ahí se les montan varios y terminan por arrojarlo a un muelle y no les queda de otra más que resguardarse en un juego tipo Kilauea de Six Flags. Quedan en lo alto de éste y para evitar ser devoradas al descender, le disparan al control remoto. Pero no contaban con la astucia de los zombies-repito, son irracionales, no estúpidos- quienes empiezan a escalar la estructura del juego para comérselas.

En tanto, Tallahassee y Columbus llegan al lugar; el primero saca un arsenal para matar zombies y anima al chavo para que rescate a las hermanas. Columbus corre hacia ellas mientras que el otro se encierra en un juego de destreza y desde ahí, mata a todo el zombierio que había. Columbus tiene que enfrentarse a un zombie payaso-uno de sus mayores miedos- lo cual hace más por conquistar a la chava que por valentía; le rompe la cabeza a mazazos y logra hacer descender a las hermanas.

La película termina cuando los últimos 4 humanos sanos, deciden emprender juntos el viaje y sobrevivir al ataque de los zombies en familia. Finalmente Tallahassee logra comerse un Twinkie Wonder de vainilla.


SALUDOS

YU










jueves, 7 de enero de 2010

Protexto: No a la pérdida del tiempo atado!

¿Cuál es el peor virus que puede amenazar tu computadora?

El de la paranoia.-

Es claro que en un espacio laboral, aquellos que desempeñamos un trabajo por medio de una computadora con acceso a internet, debemos optimizar nuestro tiempo para dar término a nuestras responsabilidades diarias. Pero qué sucede con el tiempo restante, el acumulado durante el día porque no demoraste en terminar; ese que quisieras disfrutar en una larga charla en el café con los amigos, en la función de las 6 de la tarde en el cine más próximo, en la caminadora del gym, o simplemente, en aplastarte en la sala de tu casa a ver televisión para ver qué te ofrece la programación antes de las 10 de la noche. Ese tiempo por desgracia se queda atado junto con nuestros traseros, al asiento de la silla, porque está prohibido levantarse de ahí aún cuando no se tengan cosas que hacer.

Aunque la idea de un trasero más plano no es de lo más apreciado por esta protestante hoy en día, he respetado la política del no abandono. Sin embargo, hasta ahora, había podido ocupar el tiempo libre de mis 10 horas de trabajo en algo más interesante que descubrir las mil y una formas en las puedo picarme los ojos, o en salirme a fumar (lo cual paradójicamente he dejado iniciado el 2010).

El internet sin duda me permitía adentrarme en la lectura de diversos espacios y por qué no, en chatear con aquellos que tenían la oportunidad de hacerlo; recientemente, el posteo en este blog o los twitts, ocupaban mi tiempo en algo útil y sano.

Gracias al plan de optimización laboral en oficinas de gobierno, estas posibilidades se han vuelto nulas a partir del 7 de enero. Las nuevas políticas de acceso a internet restringen todo lo que para los técnicos informáticos signifique distracción o peor aún, esparcimiento.

Estos eruditos piensan que de manera general, usamos el internet solamente para ver páginas pornográficas, las caídas del espectáculo más graciosas en youtube y/o buscar fotos de chicas tetonas para ponerlas como protectores de pantalla. Por eso decidieron limitar también, el acceso a páginas como twitter y facebook, entre otras, que más allá de ser medios para chismear con amigos, se han convertido en verdaderos canales de comunicación en distintas redes sociales a nivel mundial.

No hablemos del bloqueo de la tarjeta de sonido o las aplicaciones básicas de la computadora como el Paint o el Buscaminas. A este gobierno le parece más preocupante si escucho alguna rola de Jarabe de Palo mientras redacto mis notas, o rompo un récord en el nivel avanzado de ese juego chafa en mi horario de comida.

Qué decir de la instalación de programas sin licencia para realizar el trabajo. De acuerdo estoy en que no es correcto hacerlo, pero más discordante es que prohíban instalarlos sin una licencia de por medio, cuando la propia institución no te provee de ellos porque si no pueden comprar 5 discos de photoshop, mucho menos mil de office. Cuando yo les dije:

- Con qué voy a editar foto.

Me contestaron:

- Con Paint (Es decir, hacer un pastel de boda profesional en un hornito de juguete).

Lo que no tomaron en cuenta estos brutos es que también, ya lo habían bloqueado de mi equipo.

Mi protesta va más allá de esas restricciones. Estoy segura que en muchas oficinas, instituciones públicas, privadas y no gubernamentales, existen las mismas normas de trabajo. Lo que me parece absurdo es que piensen que están aplicando mecanismos óptimos de trabajo.

Qué China o Japón no han implementado la hora del ejercicio para evitar que sus trabajadores sean obesos o tengan padecimientos musculares por la falta de movilidad? Otros permiten que sus empleados escuchen música durante el día. Para qué existe la intranet si no es para que los empleados se comuniquen y envíen la información de forma más rápida y eficiente. No hablemos de las oficinas de Google o Pixar- todos hemos visto las fotos en la red- es más que claro que su estrategia es tener empleados contentos que incentiven el proceso creativo.

¿Qué opciones nos quedan a las personas que no trabajamos ahí y que además, no podemos levantarnos de nuestro lugar de trabajo?

Dormir no es una opción porque nos considerarían huevones. Bien podrían decirnos:

- A dormir a su casa.

Si escuchamos música en un mp3 o un ipod, los audífonos nos impiden estar del todo atentos del ruido ambiente y eso bien podría suponer ineptitud.

Podemos leer periódicos, libros o revistas sí, pero hasta qué grado va a ser bien visto que tengamos bibliotecas móviles en la oficina para nuestro "libre esparcimiento".

Creo que esta política está mal conducida y en el fondo demuestra la falta de confianza que se tiene en los empleados y su capacidad de actuar con ética frente al uso de internet.

Por lo pronto me mantendré activa en este espacio desde casa en horario nocturno, esperando que llegue una mente iluminada a mejorar realmente el servicio informático de la oficina.


Saludos
YU

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Detrás de los cumpleaños

Los cumpleaños no son cosa fácil.

En los primeros años de vida se reducen a un día en el que si hay money, habrá un inflable, música- de Tatiana, Parchis, Timbiriche u Onda Vaselina dependiendo de la generación-, niños y niñas corriendo sin parar, Barbies o Hot Wheels de regalo, una piñata y un pastel con velas que se apagarán al son de Las Mañanitas de Pedro Infante.

Para mí el momento más esperado del pastel siempre ha sido cuando se escucha el grito de:

- ¡Pide un deseo!

Detesto el:

-¡Que le muerda, que le muerda!

Odio terminar con cara de Bozo el Payaso versión cubista.

No recuerdo los deseos de hace 25 años. Dejémoslo en 20 por aquellos que pidieron por una. Recuerdo el del año pasado y no se cumplió. Pero lo acepto, cometí un error, no fui específica. Pobre Dios de los Deseos Pasteleros, cualquiera exclamaría un ¡No me chingues!

Me lo imagino diciendo:

- ¡Bueno, esta vieja no piensa que detrás de su deseito, tengo miles de peticiones que contestar! ¡Si soy Dios, no pinche adivino!

Por eso este año conformé un deseo sin ambigüedades de por medio e hice valer mi derecho por un deseo cumplido. Si tuviésemos 364 como en Alicia en el País de las Maravillas, qué más daría echar a perder unos cuantos teniendo tres cientos de repuesto, pero como este no es el país de los No cumpleaños, hay que ser objetivos.

Con el paso del tiempo, descubrimos que los cumpleaños son días en los que puedes ser el centro de atención, aún cuando no eres Berlusconi con el hocico floreado, Ramón Ayala arrestado por cantarle a unos narcos, o incluso Juanito y sus innumerables peculiaridades. Eso claro si no te celebran por partida triple.

Cada 25 de septiembre el trío de Aurelitas o Avellitas- mi cuata, mi abuelita y yo- compartimos el cumpleaños. La Yuri ególatra en ocasiones ha querido celebraciones individuales, pero ya es ganancia el no haber nacido un 25 de diciembre o un 10 de mayo, ahí sí ni cómo superar al chief Chuchín o a las mamacitas de México.

Mi abuelita aún continúa dándoles regalos similares a “sus cuatitas”. Nos los enseña y deja que elijamos el que más nos guste para evitar inconformidades. Algunas veces créanme, no hubo necesidad de pelearlo, ninguna lo quería. Nunca fui malagradecida, siempre expresé un ¡muchas gracias!, incluso el año en que apareció la sudadera roja con el Osito Cariñosito satánico mueve ojos en la espalda.

Una vez me regalaron un diario. Lo primero que escribí fue:

“Querido diario, hoy cumplo años y me acaban de regalar un diario y una pijama”.

Si el diario hubiera hablado, me habría respondido:

- ¡No, en serio! Gracias por la afirmación, pero no sufro desórdenes de personalidad. Mejor acláraselo a la pijamita que se cree traje de baño.

Cuando mi sobrina aprendió a escribir, me regaló una tarjeta que decía ¡Feliz cumpleaños¡ También, dibujó un pastel que parecía una maceta llena de lombrices enterradas. Ese tipo de regalos se agradecen sólo cuando vienen de niños. Los adultos tenemos que recordar los programas de Cositas si vamos a dar una tarjeta decorosamente hecha. Si no tienen el ingenio de Bob Ross y sus “felices trazos”, mejor no lo intenten. Un niño te saca un ¡Ay qué lindo!; un novio, amigo o familiar, un ¡No mames! segurito.

Mi Clementina llegó hace dos años- una Cabagge Patch- Siempre amé a esos muñecos regordetes de cuerpo de tela y cabello de estambre. Aunque no juego con ella-soy ñoña, no infantil- me gusta verle sus cachetotes a la condenada.

Un año después me dieron una foto que me tomaron en la escuela. Agradecí el detalle pero la verdad no me gustó. En aquella época pesaba casi 100 kilos y aunque el regalo tenía la intención de enfatizar lo que he logrado en términos de gordura, tengo cajas con 21 años de fotos como esa ja, una más como pa´qué.

Sea como sea, los cumpleaños son para festejar…sí pero que llegamos a otro año de vida, lo cual en estos tiempos a la Mad Max ya es ganancia. Si vienen acompañados de una fiesta de disfraces, un paseito a las cabañas del Ajusco, o gritos en la Montaña Rusa qué mejor.

Lo mejor de un cumpleaños está en los abrazos dados y en las felicitaciones enviadas. Pero no se hagan yo sí admito y demando regalos ja.


SALUDOS
YU

lunes, 14 de diciembre de 2009

SE VENDE

Para los que son asiduos al teatro, he aquí una obrita corta que escribí para un taller de escritura en la universidad. Recuerdo que al grupo le gustó, pero el maestro me criticó la extensión. Debíamos hacer un escrito no mayor a 2 cuartillas y eso hice. Claro que la tipografía fue Arial 8 ja, sin márgenes o espaciado alguno. Lo siento, no estuve dispuesta a sacrificar mi historia por una tareita.
Espero que les guste.
SALUDOS
YU
PD. Para aquello de los plagios. La obra está registrada ja.
Personajes

Susana Casas de la Colina, vendedora de bienes raíces. (40 años, soltera)
Alfonso Montes de Oca (30 años, casado)
Rosario de Montes de Oca (27 años, casada)


La acción se desarrolla en un departamento deshabitado y sucio que se encuentra en venta. El escenario está dividido en dos. En un lado está la sala-comedor donde hay un par de sillas, una alfombra y un sillón; el papel tapiz con figuras de aves está despegado en gran parte de las paredes. Del otro, hay un baño donde está instalada una vieja lavadora.

Susana, sin zapatillas, con una minifalda y su sostén, está agachada tratando de sacar una mancha de la alfombra con un cepillo.

ESCENA 1

VENDEDORA: (Molesta) ¡Nombra! Ya ni la muela Rufino con este pinche departamento. Qué digo departamento, ¡cuchitril!, ¡pocilga de mierda! Cómo espera que venda este departamento que apesta a muerto; que sólo tiene dos sillitas de comedorcito Mi Alegría y un sillón sin resortes. (Ve las paredes) El papel tapiz con pajaritos despegado por la humedad. Parece que hasta las pinches golondrinas dicen (Cantando) A dónde irás veloz y fatigada… para largarse de aquí. ¡Ah pero eso sí! El anuncio del periódico decía:

Bonito departamento
Amueblado.
Una recámara.
Cocina.
Baño con servicio de lavado y secado.
Nuevo, fresco, asoleado.
Impecable decoración.
Ubicadísimo…


(Desilusionada) Con razón no han encontrado quien lo compre. (Confiada) Pero eso va a cambiar. Hoy voy a vender este departamento. Porque en Bienes Raíces Rufihome no hay departamento invendible con un vendedor invencible. (Ve su reloj) ¡Ay no!, las 2 de la tarde y yo aquí medio encuerada perdiendo el tiempo. (Se viste) (Suena el timbre) ¡Ya voy! ¡Ya voy!, un momento por favor. (Abre la puerta) (Cordial) Hola que tal muy buenas tardes. Soy Susana Casas de la colina. Soy la vendedora de bienes raíces. Ustedes deben ser los Montes de Oca. Pero pasen, pasen, están en su casa. Bueno eso espero. (Se ríe) les va a encantar el departamento.

AMBOS: Gracias.

ALFONSO: (Sarcástico) s la primera vez que llegamos a tiempo, verdad ¡nenita!

ROSARIO: (Dulce) ¡Ay osito! No nos tardamos tanto en el otro departamento. (A la vendedora) Es que me quedé viendo el azulejo del baño, estaba divino. (Al marido) ¿Verdad que estaba precioso cariño?

ALFONSO: Si tu lo dices.

VENDEDORA: Ay no me digan, ¿recién casados?

AMBOS: Sí.

VENDEDORA: (Burlona) Se ven tan enamorados. Es por eso que van a quedar fascinados con este departamento. Es el lugar ideal para una pareja tan linda como la suya.

ALFONSO: Eso espero, porque hemos visto ya tantos, que no sé qué esperar de este…

VENDEDORA: Permítanme mostrarles las maravillas de este lugar. (Conduce la pareja al centro de la sala) Cómo podrán observar aquí se encuentra la sala-comedor.

ALFONSO: ¿Esto es el comedor? Si sólo son dos sillas mal pintadas que parecen de juguete. ¿Y la mesa?

VENDEDORA: Para qué necesitan una mesa cuando pueden adoptar el modo de comer de los japoneses. Las sillitas a la altura del piso le dan un toque oriental perfecto para tener una cena a la luz de las velas.

ROSARIO: (Entusiasmada) Osito imagínate. Con una mesita pequeña, la vajilla que nos dio mi mamá y unos kimonos para ti y para mí, el comedor quedaría precioso.

VENDEDORA: Excelente idea señora Montes de Oca.

ROSARIO: Dígame Rosario.

VENDEDORA: Excelente idea Rosario, un toque sublime. No yo me hubiera imaginado algo tan original con tan pocos recursos.

ALFONSO: Rosario es decoradora de interiores.

VENDEDORA: Con mayor razón. Este lugar sería el reto perfecto para una mujer tan emprendedora como usted. Qué les parece la alfombra persa de la sala. (Se da cuenta de la mancha que no pudo sacar y lo tapa con un pie) Y el sillón reclinable para descansar después de un día pesado en el trabajo. Por qué no lo prueba Alfonso, le va a encantar.

(Alfonso se sienta. Se hunde en el sillón y lanza quejidos de dolor.)

ALFONSO: ¡Puta madre! Me tronó todos los huesos.

ROSARIO: (Rosario lo levanta) Mi amor. ¡Qué te pasó?

VENDEDORA: (Así misma) ¡En la madre! Don Poncho, ¿se encuentra bien?

ALFONSO: Este pinche sillón no sirve. No sirven los resortes.

ROSARIO: (Lo abraza) Osito no te enojes. Lo podemos cambiar por ese sillón reclinable de cuero negro que viste en la mueblería y asunto arreglado.

VENDEDORA: Le juro que no sé qué le pasó al sillón. Hace unos días estaba en perfecto estado. (Sagaz) Seguramente el portero lo usó para ver la final del mundial. Claro, si ya no hay respeto por la propiedad privada. Pero no se preocupen, les prometo que gente como esa no volverá a dañar su hogar.

ALFONSO: (Discreto) Oye Rosario, a mí no me está gustando este dichoso departamento. Mejor vamos a ver el otro. (Dudoso) El que estaba cerca de la casa de tus papás.

ROSRIO: Pero osito. Imagina todos los cambios que puedo hacer en este departamento. Aquí puedo poner en práctica tolo que aprendí en la academia.

ALFONSO: (Reflexivo) Bueno pues sí está mucho más barato que los otros.

VENDEDORA: (Nerviosa) Don Poncho, no se preocupe por trivialidades como los muebles. Todo eso se puede tirar. Ustedes pueden crear su propio estilo. Lo más importante es que en este departamento sólo estarán ustedes… Solos (En secreto) Lejos de sus suegros.

ALFONSO: (Indeciso) (Se dirige al otro lado del escenario) ¿Y aquí está el baño?

VENDEDORA: Y el servicio de lavado y secado. (Entran) (Rosario se queda viendo el papel tapiz.)

ROSARIO: Ve osito, tal vez ése no esté en taímalas condiciones y tú lo puedas arreglar. Ya eres todo un ingeniero.

ALFONSO: Soy civil, no eléctrico.

ROSARIO: Pero seguramente podrás repararlo, verdad mi amorcito.

VENDEDORA: (Enciende la lavadora. Ésta comienza a vibrar y hacer un sonido extraño.) Qué le parece Alfonso. Está muy bien conservada, sólo le hace falta un ajustito.

(Alfonso se agacha a revisar. Toca la lavadora y comienza a electrocutarse.)

ALFONSO: (Gimiendo) ¡Ay, ay, ay….! ¡Jálalo!

VENDEDORA: (Intentando desconectar el cable) Espere, ya casi lo agarro, es que está muy largo. No se preocupe, ya casi…ya casi.

(Rosario escucha enfurecida tras la puerta y comienza a golpearla.)
ROSARIO: Alfonso. ¡Cabrón! ¡Infeliz! Abre esa pinche puerta. Y usted ¡vieja ofrecida! ¡Piruja de Sullivan! Salgan desgraciados.

(La vendedora logra desconectar la lavadora. Alfonso se reincorpora desaliñado. Ella ha perdido una zapatilla y el saco se le ha desabrochado.)

ROSARIO: (Golpeándolo) ¡Pinche ojete! Qué te crees, que vas a venir a ponerme el cuerno hasta con la vendedora. Si no has cambiado. Casado eres peor. Nada más ves una escoba con patas y te dejas agarrar.

ALFONSO: (Desconcertado) Pero si estábamos revisando la lavadora y me electrocuté. ¿No me dijiste que la revisara?

ROSARIO: Claro y qué vas a andarle revisando si no eres electricista. ¡Sínico! (A la vendedora) Y usted qué pensó, que ofreciendo las nalgas íbamos a aceptar comprar esta pocilga. Vieja cochina.

VENDEDORA: (Nerviosa) Pero si yo… él. Nosotros no hicimos nada. Yo sólo le mostré la lavadora y su marido se prendió.

ROSARIO: Ya oíste. Si con cualquier trapo te enciendes. Ya me lo decían mis padres ¡No te cases!, ese tipo te va a llevar a la ruina. (Solloza) Y ve lo que me haces después de un mes de casados.

ALFONSO: Pero Chayito si yo no hice nada.

ROSARIO: (Fúrica) No me digas Chayito. Ya sabes que me choca que me digan así, por eso me lo dices verdad. (Se sienta en el sillón)

VENDEDORA: No hicimos nada Rosario se lo juro. Todo esto es un malentendido.

ROSARIO: (Se levanta) Claro que hay un malentendido. Este departamento es una pocilga. ¿Amueblado? Dos pinches sillas y un sillón roto; tapizado con unos mugrosos patoso o no sé qué. Qué cree que no me di cuenta de que la alfombra tiene una pinche mancha que huele a caca. Y para colmo usted se incluye en la promoción del departamento y se pone a fajar con mi marido en el baño. Si el anuncio no decía ¡puta incluida!

ALFONSO: ¡Nenita! Ya no llores, deja que te aclare lo que pasó…

ROSARIO: (Lo empuja al sillón) Quédate con tu departamento. Total te gustó tanto, pues cómpralo porque yo me voy con mis papás.

(Sale)

ALFONSO: Osita, espérate. No te vayas. Escúchame… (Sale)

VENDEDORA: (Gritándoles desesperada) Entonces ¿no van a comprar el departamento?
(Derrotada se sienta en el sillón. Se lleva las manos a la cabeza. Luego de unos segundos se reanima y reincorpora.)

La cita de las 3. (Mirando hacia el horizonte) (Decidida) Porque EN Bienes Raíces Rufihome no hay departamento invendible con un vendedor invencible. (Continúa limpiando la mancha de la alfombra.)

CAE EL TELÓN

FIN